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Belén Casetta: lo que el alto rendimiento enseña sobre cuidar el cuerpo

Equipo AYMA19 de agosto de 20265 min de lectura
Belen Casetta

¿Qué podemos aprender de una atleta de alto rendimiento más allá del deporte?

Cuando pensamos en rendimiento, es fácil asociarlo con entrenar más, exigirnos más o llegar un poco más lejos. Pero después de años de competencia, el cuerpo empieza a enseñar otra cosa: progresar también implica aprender cuándo empujar, cuándo recuperar y cómo sostener los hábitos que hacen posible seguir.

Conversamos con Belén Casetta, atleta Nike, sobre el lado menos visible del alto rendimiento: disciplina, alimentación, recuperación, maternidad, presión y todo aquello que sucede cuando nadie está mirando.

¿Qué significa para vos rendir al máximo? ¿Cómo cambió esa definición con los años?

Para mí, rendir al máximo siempre significó darlo todo, llevar el cuerpo al límite. Pero con los años mi forma de hacerlo fue cambiando. Hoy entiendo que ya no tengo 20 años y que necesito cuidar un poco más mi cuerpo para no romperlo. El alto rendimiento no siempre es saludable, porque llevamos al cuerpo a lugares muy exigentes. Con el tiempo aprendés que no se trata solamente de exigirlo, sino también de aprender a administrar ese rendimiento para poder sostenerlo.

¿Cuál es el hábito que más impacto tuvo en tu rendimiento y que cualquier persona podría incorporar, aunque no sea atleta?

Sin dudas, comer saludable. Una buena alimentación ayuda muchísimo a la recuperación y cambia por completo cómo responde el cuerpo. Con los años también incorporé otras herramientas. Una de ellas es el cold plunge, que realmente me ayuda mucho a recuperar. También empecé a priorizar los masajes, algo a lo que cuando era más chica no le daba tanta importancia. Creo que con el tiempo entendés que entrenar es solo una parte de todo lo que implica rendir.

¿Qué aprendiste del descanso? Hoy sabemos que entrenar es solo una parte del proceso. ¿Cómo priorizás la recuperación?

Hoy, con dos nenas de tres años y un año, obviamente se vuelve un poco más difícil. Cuando estoy en casa trato de tener una rutina. Cuando mis hijas vuelven del colegio intento que gasten mucha energía y cuando se duermen, aprovecho para descansar entre 30 y 45 minutos. Puede parecer poco, pero ese momento me ayuda muchísimo a recuperarme y llegar mejor al segundo turno de entrenamiento. Aprendí a encontrar espacios de recuperación dentro de la vida que tengo hoy, aunque no siempre sean perfectos.

¿Qué lugar ocupa el bienestar mental en tu preparación? ¿Cómo manejás la presión o esos días en los que simplemente no tenés ganas de entrenar?

Para mí, el bienestar mental es fundamental. Cuando estoy en casa, la rutina con mis hijas hace que esté entretenida y mi cabeza esté en muchas otras cosas. Pero cuando se acerca una carrera cambia completamente el foco. Los dos días previos intento quedarme más sola y tener mi espacio para poder concentrarme al máximo. Hay mucha presión por rendir y trato de aprender a manejarla. Y también están esos días en los que simplemente no tengo ganas de entrenar. Me pasa sobre todo en el turno de la tarde, cuando ya llego fatigada y sé que todavía tengo que salir a entrenar. Ahí le pongo mucha garra. Pero también hay algo fundamental: no lo hago sola. Tengo una familia que me apoya muchísimo. Muchas veces aparece un “andá a correr, que yo cuido a las nenas”. Gracias a mi marido y a mi suegra puedo sostener muchas de las cosas que hago.

¿Hay algún momento de tu carrera en el que hayas aprendido más de una derrota que de una victoria?

En una carrera deportiva son muchas más las veces que las cosas salen mal que las que salen bien. Pero es justamente ahí donde aprendés. Después de una competencia que no salió como esperabas, tratás de entender qué pasó y qué error no querés repetir la próxima vez. Y aun así, muchas veces cuando volvés a competir te olvidás de lo que hiciste anteriormente y podés volver a equivocarte. Es parte del proceso. Una derrota te hace más fuerte para la próxima competencia. Siempre hay algo para aprender de ella.

Si pudieras darle un consejo a alguien que recién empieza a construir hábitos saludables, ¿cuál sería?

Que empiece tranquilo. Despacio y de a poco. No se pueden incorporar todos los hábitos en un solo día. Se puede empezar, por ejemplo, por una buena alimentación y desde ahí ir construyendo. Si algo aprendí del deporte es que la rutina es lo que lleva a un atleta a alcanzar su máximo nivel. Cuando sacás a un atleta de su rutina, todo se vuelve más difícil. Por eso no creo que se trate de cambiar todo de golpe, sino de ir sumando hábitos que con el tiempo puedan convertirse en parte de tu rutina. El rendimiento no se construye únicamente en el momento del esfuerzo. También se construye en lo que comemos, en cómo recuperamos, en los momentos que encontramos para descansar, en las personas que nos acompañan y sobre todo, en aquello que somos capaces de repetir durante suficiente tiempo. Quizás por eso algunos de los aprendizajes del alto rendimiento pueden trasladarse a cualquier persona. No necesitamos vivir como atletas. Pero sí podemos aprender de ellos algo esencial: cuidar el cuerpo no es lo opuesto a exigirlo. Es parte de lo que nos permite seguir usándolo, disfrutándolo y desafiándolo durante mucho más tiempo.

Nota por Ayma Wellness Club.

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